Evangelio según San Mateo 23,27-32.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: ‘Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas’! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!
Nos es imposible ser todo lo limpios que quisiéramos por dentro sin que Dios nos limpie y nos ponga sus deseos en nuestro corazón, nuestra alma y cada parte de nuestro cuerpo. Así también, es imposible que toda la gracia de Dios llegue a convertirse a través nuestro, en su Reino, si no ponemos nuestra voluntad a su servicio de una manera constante y firme.
El interior lo regala Dios si se lo pedimos,
pero los actos, dependen de nosotros.
Somos pecadores y todo esto cuesta, el equilibrio entre el interior y el exterior. No podemos ser totalmente voluntariosos esperando actuar siempre bien, sin el amor de Dios recorriendo a cada segundo todo nuestro ser. Tampoco podemos ser santos si toda la gracia de Dios no se convierte en acción. ¡qué cosa más dificil para algunos de nosotros!.
Te rogamos Padre que nos des la gracia de la acción, para que veamos el horizonte de cada uno de nuestros actos en ti y provenientes de Ti.